Sábado 21 de Marzo de 2009
Disfunciones democráticas
2:24 h | Opinión | Trackback
Según el norteamericano John Dewey, lo importante no es el gobierno de la mayoría -cuestión obvia- lo que importa es cómo una mayoría llega a serlo, la clave está en como se alcanza la mayoría, para ser gobierno. Según Adela Cortina, lo mejor, es que tras un debate sereno y argumentado se consiga la mayoría; otra manera de formar la mayoría, más usual es la de suma de intereses –individuales o grupales- y la menos adecuada es la que utiliza la emoción para aupar a la mayoría, ésta última es la que tiene en general, más posibilidades de manipulación. En la vida real se dan mezcladas muchas veces las tres modalidades de formación de mayoría. Es más fácil deliberar, si se parte de una buena base común, un patriotismo que una, como se da en el caso norteamericano, con el respeto a los Padres Fundadores. No es nuestro caso. En España por la mala asimilación de la derrota de 1898, se requebrajo la concepción patriótica de la izquierda. La actual democracia española, fue muy bien acogida, y los políticos gozaron de prestigio y de crédito. Desde 1977 realizamos la complicada tarea de una doble transición, de la dictadura a la democracia, y de un estado centralista a otro muy descentralizado.
Hoy, la situación es distinta, después de 30 años. Se percibe a la clase política como demasiado profesionalizada, muy a su bola, en el manejo de sus parcelas de poder. Los actuales políticos españoles, cada vez tienen más poder de decisión, sobre la vida y la hacienda de las personas. Nunca antes tuvieron tanto poder, y sin embargo tampoco gozan del cariño generalizado de la ciudadanía, ni del respeto esperado. No han sabido encontrar un marco de convivencia de las distintas identidades culturales: autonómica, española y europea, por la deslealtad de las minorías nacionalistas, que siempre están insatisfechas con lo conseguido. Utilizan su apoyo al partido mayoritario, de turno, para avanzar en el camino de menos España y mas de lo suyo. Frente a ese discurso disgregador, no había uno integrador.
Como lógica reacción, a surgido un nuevo sentido de patriotismo constitucional español, al que se ha sumando la derecha, formulado desde antiguos sectores de la izquierda vasca, y que pone en valor, la historia de España, sin complejos, y la lucha de los ciudadanos españoles constitucionalistas, frente a la agresión del terrorismo y de los nacionalistas excluyentes. La izquierda sigue confundiendo en la práctica, patriotismo con franquismo, salvo en el deporte, ¡es una pena! Como fondo de paisaje, el viraje de los socialistas, desde hace tiempo, hacia políticas de alianzas excluyentes, con las minorías nacionalistas, con una IU de palmeros, propiciando de manera suicida el aislamiento de la derecha del PP. Un tiempo hubo que les funcionó eficazmente.
Hoy les han aparecido muchos problemas. La derecha que no era autonomista en el 77, ahora lo es, y los que querían las autonomías, ahora plantean la independencia. Tanto han virado los socialistas, que han dejado solos a movimientos cívicos en temas estrictamente de derechos democráticos, como son la lengua, la igualdad de oportunidades, el apoyo a las víctimas del terrorismo. Con la crisis económica, les empiezan a no salir las cuentas, y parece que están entrando en una vía de debilidad. IU se desmarca o desparecerá, UpD poco a poco se consolida, y el PP no se hunde, por lo que vimos el 1 de marzo. La debilidad de la democracia, es propia de sociedades muy fragmentadas. La responsabilidad histórica de ZP es gravísima, ha utilizado todos los resortes para cambiar los consensos básicos, proponiendo temas que dividen profundamente a los españoles, para fortalecer sus alianzas con los izquierdistas y nacionalistas. Esperamos que la sensatez que produce en los ciudadanos, toda situación de crisis, contribuya a impedir, una mayor degradación de la democracia española.
En el País Vasco, no es lógica la reacción del PNV, producto de su estado de alucinación permanente, al confundir el partido con el país, después de 30 años de estar en el machito, con toda la oposición parlamentaria, con escoltas, mientras ellos disfrutando, de su país . Patxi López, no se debe dejar influir por la necesidades de ZP en Madrid, puesto que si no hay desalojo en Ajuria Enea, no será posible conseguir la derrota de ETA. Hace bien Basagoiti, en no buscar puestos de poder, pero si un programa de desvasquización nacionalista, apoyando una sociedad plural y democrática, en País Vasco, donde quepan todos, y que no sea agresiva con sus vecinos -incluidos los navarros-, colaborando con el resto de los españoles, ahora para la salida de la crisis.
Ricardo Guelbenzu
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