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La Asociación

 

Descargar el manifiesto completo:  

¿Quiénes somos?

1.- Somos ciudadanos que vivimos en Navarra y nos satisface el actual marco jurídico vigente en el que se nos configura como Comunidad Foral dentro de la Constitución de España. Deseamos con nuestra acción dar una mayor estabilidad institucional si cabe, ya que a Navarra no ha podido irle mejor que con su actual status, con instituciones que le son propias, en el marco de la España constitucional, correlato de bienestar, progreso y sobre todo, de paz y fundamentalmente de libertad. Cuestionar ahora esta situación, cuando la gran mayoría de los ciudadanos no lo está demandando, es una frivolidad, cuando no una cesión inaceptable ante presiones del mundo antidemocrático y violento, y un premio inmerecido a las pretensiones nacionalistas.

2.- Apostamos por una comunidad plural, viva y no idéntica siempre a sí misma. Nos gusta el mestizaje, y por ello no queremos construir un país de acuerdo con ensoñaciones étnicas e integristas, por encima siempre del individuo, dividiendo y enfrentando a la sociedad real. Consideramos muy negativa la creación de una identidad excluyente, enfrentada al resto de España, porque creemos que no tiene nada que ver con el progreso y la libertad, más bien con lo contrario. Nuestra opción es más ciudadanía y más libertad, no más odio y exclusión.

3.- Somos individuos, ciudadanos y personas con sensibilidades y sentimientos diversos, pero coincidimos en nuestra condición de ser españoles y en que pensamos que nuestras afinidades culturales o nuestra diversidad de origen no merman nuestra identidad. Entre nosotros, hay montañeses y riberos, votantes de izquierdas y de derechas, estudiantes y profesores, empleados y empresarios, vascos de origen, que se sienten profundamente navarros. Entendemos que sentirse parte de un pueblo no significa rechazar a otro. Existen entre nosotros sentimientos integradores y cohesionadores, no excluyentes.

Nos hemos constituido en una asociación de ciudadanos, transversal en su composición y hemos decidido no presentarnos a las próximas elecciones ya que queremos que el conjunto de las fuerzas constitucionalistas se comprometan con el mantenimiento del actual marco político de Navarra.

Creemos en la libertad individual y en el respeto a los valores que nos conforman como seres humanos, siendo el primero y fundamental el respeto a la vida. Nosotros nos sentimos bien como navarros, españoles, y europeos. Nos gusta esta identidad.
 

Tenemos un problema serio

4.- Navarra se haya sometida a una injustificada amenaza con una creciente presión del nacionalismo vasco y es tarea urgente plantear una respuesta activa ante estos hechos. Al margen de los avatares que aún atraviese la hipotética desaparición de ETA, Navarra seguirá siendo objeto de las pretensiones de ese nacionalismo que desea incorporarla a su mítica Euskalherria y a seguir aspirando a su secesión respecto de España. En Navarra se da la confluencia de dos tipos de amenazas diferentes pero totalmente interrelacionadas durante los últimos cuarenta años. ETA y Batasuna constituyen la amenaza más patente, la que sigue usando el terror para exigir que España y Navarra se rindan ante sus aspiraciones de crear un Estado vasco independiente que incluya a Navarra y excluya a España. Pero los navarros también estamos condicionados políticamente por una segunda amenaza, tan patente como la primera, aunque no tan violenta. Nos la plantea el resto del nacionalismo vasco al reiterar sus objetivos de territorialidad y autodeterminación, esto es, incorporar a Navarra y excluir a España. Porque, en tanto EA, Aralar y PNV no renuncien a esos objetivos que comparten con ETA y Batasuna, y sigan insistiendo en la vía del dialogo como “resolución del conflicto”, mucho nos tememos que los previsibles diálogos extraparlamentarios (mesas y similares) que se nos avecinan, constituirán una amenaza para la autonomía navarra.

5.- Estas amenazas nacionalistas crónicas son ahora especialmente peligrosas para la Comunidad Foral de Navarra, porque podrían verse apoyadas y gradualmente reforzadas por partidos constitucionalistas. Desde Ciudadanos de Navarra, no necesitamos tratar al independentismo vasco endógeno como algo externo para reforzar y dar solidez argumental a nuestro discurso de rechazo de sus patrióticas ensoñaciones, como se hace desde ciertas posiciones ultras, ya que lo consideran algo externo para restar solidez argumental al discurso nacionalista. Nuestra visión para contrarrestar estas amenazas es trabajar por más ciudadanía y más libertad.
 

Rechazamos la visión nacionalista de las cosas

6.- El nacionalismo ha desnaturalizado la propia cultura que dice defender y se ha apropiado indebidamente de muchos valores y símbolos que son patrimonio de todos. Por eso ha introducido la división en donde no la había, tendiendo a clasificarnos como vascos y no vascos, cuando históricamente hemos vivido en armonía los navarros de la montaña y los navarros de la ribera. No haría falta recordar que se puede ser vasco o amar la cultura vasca y el eusquera o vascuence sin ser nacionalista vasco. Es humano y legítimo amar la propia tierra y aquellos valores que hemos recibido de las generaciones que nos han precedido, pero en ningún caso lo es hacer de esos afectos un motivo de menosprecio o incluso de odio hacia la común nación española, con la que la inmensa mayoría de los navarros también compartimos compromisos, lealtades y sentimientos.

7.- Es especialmente lamentable lo que pasa con la lengua vasca. A falta de raza común, de historia colectiva fidedigna y de conciencia nacional suficiente, el fervor étnico del nacionalismo se ha apropiado de la promoción de una lengua distintiva para sus habitantes. Su “construcción nacional” con vistas a su edificación estatal se ha basado en gran parte en una construcción lingüística y territorial. Todo lo cual representa una nueva desnaturalización ya que se ha venido a instrumentalizar a una de nuestras lenguas históricas al sacarla forzadamente de sus ámbitos naturales.

8.- No basta con decir que Navarra será lo que los navarros decidan, que eso ya lo hacemos en cada cita en las urnas. En la coyuntura presente conviene proclamar también que los Parlamentos de Navarra y España hacen inútiles e innecesarias las “mesas de partidos”, que no necesitamos ningún “órgano común” para relacionarnos con cualquiera de nuestros vecinos. A Ciudadanos de Navarra nos interesa seguir manteniendo las cordiales y tradicionales relaciones familiares y de amistad con nuestros parientes y vecinos del País Vasco, pero no fomentar “órganos” con su Gobierno, o su Parlamento. En fin, nos gusta poder seguir mejorando lo que tenemos, pero no ir hacia atrás poniendo en común más temor, menos respeto, menos tolerancia, y demasiada identidad,…común. No nos gusta el nacionalismo obligatorio.
 

Apostamos por conseguir una mayor calidad democrática

9.- Nos gustaría contar con Gobiernos preocupados por no despilfarrar, empeñados en posibilitar la igualdad de oportunidades, y no tanto en su afán de protector de las conductas que deben seguir sus ciudadanos para que estén más limpios, saludables o felices. Nos gustaría un Gobierno que apoye y cuente con las victimas del terrorismo. Por desgracia, los ciudadanos firmantes estamos bastante hartos de la tergiversación de las palabras (“proceso de paz”, “diálogo en las mesas”, “identidad de los pueblos”, “normalización”, “conflicto”, “tregua”, etc.). Hay demasiada grandilocuencia al hablar de “pueblo” y en demasiadas ocasiones una fría y calculada distancia con el vecino que ha sufrido una extorsión, o un atentado.

10.- Nos gustaría que los gobernantes promoviesen un cambio en profundidad de la Ley Electoral, que contemplase que las listas fueran abiertas, que se limitase la permanencia en el cargo a dos legislaturas, que no ‘sobrerepresente’ a las minorías nacionalistas en la gobernación de España, y que establezca claramente las condiciones mínimas para la validez de los referendums.

11.- Pensamos que no todo lo que se descentraliza o se hace local es mejor que lo que sufre el proceso contrario. La cesión de soberanía a la Unión Europea ha promovido uno de los periodos más espectaculares de la historia de España y de Europa. Por ello nos gustaría que no tuvieran prejuicios en ceder competencias y aunar servicios comunes, aun en detrimento de cargos y estructuras locales. A los ciudadanos nos gusta que nos traten bien, que nos respeten, no que sean más navarros, o más “vascos”, quienes nos atiendan.
 

A pesar de lo que está cayendo, proponemos un Pacto

12.- Ante un panorama político absolutamente desalentador, después del atentado de Barajas con la continuidad de los asesinatos, extorsión, chantaje, violencia callejera y ante la profunda separación estratégica entre los principales partidos, diferencias esenciales entre los que trabajan por un final dialogado o los que exigen la derrota simple del terrorismo por la aplicación de todos los instrumentos del Estado de Derecho, apostamos por un pronunciamiento frente a las pretensiones del conjunto del nacionalismo vasco sobre Navarra, que sigue empujando el proyecto quimérico de Euskalherria y aún por artificioso que parezca, es ésta la cuestión previa, al plantearnos permanentemente el quiénes somos y adónde vamos, mediatizando y oscureciendo gran parte del discurso político navarro, introduciendo una indebida tensión en nuestra vida colectiva.

13.- Salir de esta situación requiere con urgencia un pacto entre los partidos, sean de derechas o de izquierda, estén en el gobierno o en la oposición. La salud pública les exige que sitúen este interés común por delante de cualquier otro partidista. Desde Ciudadanos de Navarra emplazamos a los partidos constitucionalistas a que, como representantes del 80% de los electores, alcancen un acuerdo expreso rechazando:

•   Cualquier tipo de órgano extraparlamentario.

• Cualquier modificación de nuestro actual marco jurídico constitucional como Comunidad Foral de la España Autonómica.

• Cualquier instrumentalización del vascuence como lengua identitaria y exclusivista.

14.- Es decir, les pedimos una doble responsabilidad: buscar una fórmula para la gobernación estable de Navarra y permitir que la mayoría, segura por el respaldo de ese pacto, exprese así con mayor libertad su voto de derechas o izquierdas. Los ciudadanos navarros podríamos así abordar otras cuestiones urgentes relacionadas con nuestro modelo económico o con nuestra justicia, educación, sanidad, etc. Este acuerdo de mínimos debe ser público, difundido y explicado al mayor número de ciudadanos. Desde aquí invitamos a UPN, PSN, CDN y IU a responder con hechos a esta propuesta, o a mostrar al electorado las razones que la impiden y cuál es el proyecto alternativo que proponen. Los ciudadanos sabremos entonces actuar en consecuencia.